El jilguero presenta una gran variedad de mutaciones que han ganado popularidad entre los criadores en las últimas décadas.
Ágata:
Reduce la melanina negra, dando un aspecto más claro y grisáceo al plumaje, manteniendo el rojo facial.
Bruno (o pastel):
La mutación bruno suaviza los tonos negros transformándolos en marrones cálidos, dando un aspecto muy atractivo al ave.
Lutino:
Una de las más espectaculares, donde el ave pierde casi toda la melanina, quedando con un plumaje amarillo claro muy llamativo.
Topacio:
Combina tonos cálidos con una reducción de melanina, creando un patrón intermedio muy buscado por los criadores.
Isabela:
Resultado de combinar bruno y ágata, da lugar a un plumaje muy suave y claro, de tonos pastel.
Importancia del registro genético:
Si os interesa la cría de mutaciones, es fundamental llevar un registro de los emparejamientos para evitar consanguinidad y maximizar resultados.
¿Qué mutación os gusta más? ¿Estáis trabajando con alguna en concreto?